Combatiendo la Homofobia

Jacques Fortin 2009


Introducción

En el 2000, la organización “Formación LGBTI” empezó a trabajar en un programa de colaboración, cuyo objetivo fue aumentar la conciencia de las posibles dificultades que enfrentan los jóvenes en su autodesarrollo y socialización debido a la homofobia. Fue diseñado para quienes ocupan puestos de responsabilidad en el trabajo con los jóvenes: maestros, trabajadores sociales, orientadores, familias, etc. Nuestra experiencia en los últimos diez años ha proporcionado mucho material de reflexión.

Cuando la "Université d'été des Homosexualités" (encuentro de una semana con debates, fiestas, talleres de refleccion etc) fue re lanzada en Marsella en 1999, reveló la importante contribución para los jóvenes gay y lesbianas, la existencia de una serie de redes de apoyo estructuradas. Estas redes testifican la necesidad y los beneficios de contar con lugares específicos en los que puedan reunirse, hablar con personas de ideas afines y se sientan bienvenidos.

Sin embargo, reveló también las dificultades que encuentran los jóvenes en su vida personal para "salir del closet" y en su afirmación social, en un grado mayor de lo que había sospechado. Los  testimonios de estos jóvenes indicaron las dudas que habían experimentado en llegar a un acuerdo con su propia homosexualidad.

Se habló de la baja auto estima, y de su ansiedad ante las reacciones de los demás. Su descripción de la hostilidad de la familia y su entorno social inmediato (incluida la escuela) intervino fuertemente con nuestro propio pasado. Nosotros, los activistas, experimentamos las mismas cosas, sólo que en circunstancias menos favorables. Nuestro optimismo, como veteranos de la causa, nos había llevado a subestimar el grado en que estos fenómenos se mantienen constantes y opresivos como nunca. Creíamos que treinta años de grandes cambios (a menudo con costos significativos) habían eliminado muchos de estos obstáculos.

Escuchar estos testimonios hizo evidente para nosotros, que aún existe un camino lleno de dificultades, quizás no para todos - algunos fueron mejor aceptados que en el pasado - pero sin duda para muchos jóvenes todavía. Estaba claro que, si bien una gran cantidad de cambios significativos han tenido lugar en términos de las situaciones de los homosexuales, se mantiene la idea de que está mal, a pesar de la derogación de la prohibición legal. El asunto no esta resuelto de ninguna forma.

Paradójicamente, la derogación de la legislación oficial, la mal llamada “rehabilitación”, la concesión de los derechos democráticos y la aceptación oficial de la homosexualidad ha sacado a la luz nuevas dificultades, tanto es así que, es un hecho que el proceso de emancipación se ha puesto de manifiesto en la misma medida que la opresión. El manto del fatalismo y del auto-rechazo ha sido desechado, para exponer los límites de la igualdad, y lo más importante, el sentido de la prohibición, la inhibición y el estigma siguen siendo generalizados y vigorosos en la vida cotidiana.

Un estudio realizado en Quebec (Canada) reveló que uno de cada cuatro intentos de suicidio entre los jóvenes menores de veinticinco años estaba vinculado a la orientación sexual: los resultados han sido corroborados por otros estudios similares en Francia.

Durante el curso de verano del año 2000, con el apoyo financiero del Servicio Regional de Seguridad Social y Salud de  Provenza-Alpes-Côte d'Azur; B. Pommier y G. Girard hicieron  la película “Ser gay, sentirse gay”, con tres hombres y tres mujeres jóvenes preparados para hablar libremente ante una cámara. Algunos testimonios sorprendentes surgieron durante estas horas de debate abierto. Se describe el tormento que habían sufrido en el reconocimiento de su propia homosexualidad, las reacciones a menudo cerradas de amigos y familiares, y el silencio de los que sospechaban "algo", pero no quieren o no se atreven a hablar sobre el tema. Se expusieron sus sentimientos de impotencia frente a las reacciones irracionales de familiares o profesionales, el pánico cuando se enfrentaban a la evidencia, una revelación o una revelación inminente.

También se habló de las representaciones de la homosexualidad que cada uno de ellos había internalizado, y que pesaba sobre ellos durante su infancia y adolescencia camino hacia la individualidad.

En pocas palabras, “ser gay y sentirse gay” ciertamente no era conocido por los jóvenes. Esta película se convirtió en la base sobre la cual nuestros programas han sido diseñados. Un día de sensibilización sobre la homofobia ha sido desarrollado por nuestro equipo de hombres y mujeres, incluyendo trabajadores sociales, maestros, psicólogos, psiquiatras y activistas.

Se realizo una prueba preliminar con varios profesionales de los servicios públicos actuando como aprendices. Su respuesta fue inequívocamente positiva, y la organización se puso en marcha. Desde entonces, más de 2500 educadores, maestros, facilitadores, tutores, trabajadores sociales, voluntarios de organizaciones, los consejeros telefónicos, ya sean experimentados o en formación, han participado en nuestros días de sensibilización. En el proceso, se observó una discrepancia enorme entre lo que la sociedad contemporánea cree que ha asimilado, y la red de prejuicios, suposiciones y malos entendidos que condicionan la mentalidad de "educadores", incluso los más ilustrados, cuando se enfrentan a la homofobia.

Por esta razón se decidió desarrollar esta web.


1. Sensibilización

El tema: ver, comprender, reaccionar

Lo que llamamos homofobia está mal identificado. Apenas visible, rara vez se lo habla, es algo que provoca reacciones incómodas, o ninguna en absoluto. Debemos especificar en primer lugar que, en lugar de sólo "homofobia", la cuestión aquí es una "fobia" en relación con las lesbianas, gay, bisexuales, transexuales e intersexuales, incluidos bajo las siglas LGBTI. Todas estas identidades son pintadas con el mismo pincel de actitudes conformistas, etiquetadas como desviaciones de vergüenza, patológicas y perversas, que de una manera u otra contravienen lo que es "normal" en términos de conducta sexual. Las nociones de lesbiana, gay y bisexual son familiares. "Transexual" se refiere a aquellos que se identifican con un sexo diferente a su ser biológico, y aspiran a cambios en su situación jurídica o biológica. "Intersexual", que alguna vez fue conocido como "hermafrodita", hoy en día se prefiere el término "indeterminado sexual al nacer".

Estas cuestiones, que son desconocidas por muchas personas, se reunieron con la ignorancia y la confusión, traduciéndose más tarde, como la incomprensión o el rechazo. La homofobia está estrechamente vinculada a la discriminación.

En pocas palabras, los homosexuales son personas que causan desagrado sin causa aceptable. La mayoría de las personas, incluidas las relacionadas con jóvenes, salvo en pocas ocasiones, tienen una falta de conciencia de lo que el término significa. En consecuencia, no reaccionan a las situaciones que se presentan, o lo hacen inadecuadamente.

La falta de interés en la escuela puede producir al acoso homofóbico de los amigos, la ansiedad de ser descubierto por los padres, o simplemente la presión provocada por el reconocimiento de la propia sexualidad, hace que la aceptación no sea tan automática como se suele pensar. Por lo tanto, un acto que se identifica como homofóbico, debe ser evidente y crudo, por ejemplo, cuando la palabra "maricón" se pronunció ante las cámaras en noviembre de 2009 por un oficial deportivo de Montpellier, enojado con uno de sus jugadores. Nos lamentamos de "homofobia" cuando se convierte en un acto claro. Los responsables intentan, entonces, defenderse, pedir disculpas, hablan de "meteduras de pata" y luego hacen un patético intento por condenar la homofobia.

La identificación de la homofobia en situaciones críticas, escuchar entre los insultos, ver en el acoso el desarrollo de estrategias de reacción, es nuestro primer acto.

Cuando se reduce a un simple desagrado por gay y lesbianas, y por lo tanto a una tendencia reprobable, pero no amenazante, la homofobia es entendida como una opinión o actitud, que aunque vergonzosas, parecen tener poco impacto en la vida diaria, además de lamentable en "casos excepcionales" (el equivalente de meteduras de pata de nuevo), como en los incidentes violentos reportados por los medios de comunicación, las palabras dichas entre el bullicio de los patios de colegios, o en los casos en que se levantan cargos por un crimen y son tratados por los tribunales.

Sin embargo, la homofobia, con experiencia en la escuela secundaria, no es una cuestión de solo una metedura de pata, es algo más sistémico y sólo visible para el ojo entrenado. La homofobia de un vecino se minimiza interpretada como una travesura de alguien diferente, y por lo tanto no es un motivo de especial preocupación para el vecindario. El desprecio de un jefe puede molestar a los trabajadores sindicalizados, pero no conduce a una protesta, y así sucesivamente.

Estos casos reales de violencia, no son la excepción, sin saberlo animan a través de insultos a una variedad de comportamientos degradantes: violencia "simbólica" (pero no insignificante), amenazas y conducta vulgar en cada oportunidad, comentarios despectivos en la mesa familiar, comentarios obscenos en la oficina, bromas durante la pausa del almuerzo, que parecen contar con la aprobación de todos y a nadie afecta. Estas expresiones sin fin, (en algunos casos, los autores no saben que son los amenazantes), son una espada de Damocles sobre los jóvenes, preocupados por su afirmación delante de ellos, amenazados con una vida de acoso y burlas.

En la película “ser gay, sentirse gay”, se menciona: "Iba a ser llamado marica todo el tiempo, no quería ese tipo de vida". Subyacente a todo esto, hay algo agresivo, intrincado y ligado en la red de relaciones humanas, en nuestra formación psicológica y social, en la que nos forman la idea de relacionarnos hombres con mujeres algo que debe ser aceptado sin discusión, ni elección.

Y mientras tanto impide, hiere, golpea e incluso mata.


2. La integración en problemáticas profesionales

Después de treinta años de afirmación LGBTI, es un asunto sorprendente que los sectores relacionados directamente con los jóvenes aún no están conscientes de lo que significa descubrirse gay o lesbiana y estar de acuerdo con esto, o más ampliamente, lo que significa experimentar problemas de género.

Esta ignorancia, se hizo evidente en nuestras sesiones de sensibilización, inevitablemente esto es parte de las latentes fobias en todo el mundo. Tales fobias son agudas, por ejemplo en el sector de la educación deportiva (a pesar de que la educación deportiva está diseñada para proporcionar un modelo de convivencia), en el que las exhortaciones en el campo deportivo, tales como " ¡Vamos, no somos un montón maricones!" reflejan insultos homofóbicos desde las gradas. Todo el mundo bien puede alegar que no es realmente homofóbico, no decimos eso,  pero ante frente a expresiones tales como “ maricón, loca, reina", tenemos que preguntarnos ¿qué significa?

En realidad, la hipótesis de homofóbico no se tiene en cuenta simplemente porque no se dispone de manera explícita en los marcos del deporte, la educación o la salud. En los casos en que los incidentes tienen lugar, se presentan quejas o las acciones se hacen evidentes se califican como "meteduras de pata", una especie de excusa que en realidad sólo resta importancia y se busca una justificación en otra parte, y por lo general dentro de las propias víctimas.

Podemos decir de aquellos jóvenes que tienen dificultades en el deporte que ellos no tienen interés en el deporte., pero cambiando la oración, podemos preguntarnos: ¿y si en realidad es el deporte el que no estará interesado en ellos? ¿Qué pasa si el modo de pensar que premia la virilidad, la competencia machista homofóbica y las humillaciones los excluye también? (Recordemos además que no sólo los jóvenes LGBTI sufren de la exclusión).

En el entorno de la enseñanza, la respuesta por defecto a "meteduras de pata" por lo general es la evasión. Los maestros mal utilizan la reprensión cuando las actitudes se consideran "demasiado ostentosas" se recurre entonces a la exclusión de los revoltosos, por ejemplo en las escuelas de internado, cuando el tema ciertamente no ha sido controlado. No se dan cuenta que la falla repentina en una carrera en la escuela, que hasta ahora ha tenido éxito, puede estar vinculado a una “salida del closet”.

También hay que estar conscientes que “salir del closet” requiere una gran cantidad de energía, que puede afectar temporalmente a los estudios, y que el apoyo y la atención serán mucho más útiles que la representación y el castigo.

En el caso de las organizaciones sociales y culturales, hay una atmósfera de pánico. Una gran parte del miedo rodea las cuestiones sobre el sexo (la sombra del mal de la paidofilia se esconde constantemente en el fondo). La mayoría de las veces el tema se evita o se convierte en un asunto de risa. Cuando surge un problema, es desestimado (un asunto personal que no nos concierne), con la sugerencia de que para la víctima habría sido mejor haberse mantenido en silencio, o es (tan simpáticamente) explicado como el malestar de alguien que no está a gusto consigo mismo... Si es necesario, el desventurado "sufrimiento" de los jóvenes, es entregado por la familia en las seguras manos de una caja fuerte, jugando al exorcista moderno(psiquiatra,psicólogos) de nuestro malestar e impotencia.

Los servicios hospitalarios tienen dificultades en la integración de la homofobia en sus sistemas de registro de causas de suicidio, a pesar de una serie de estudios existentes que afirman su importancia. Asimismo, Llamadas de Auxilio a Amigos, consejeros telefónicos que participan en nuestros programas de concientización no recuerdan todos los casos específicos, en las múltiples llamadas relacionadas con una crisis de orientación sexual.

Es un círculo vicioso, por falta de pruebas registradas dentro de cada profesión y la ignorancia de los síntomas se ignora el fenomeno,y por ello el funcionamiento y los efectos de la homofobia persisten y el resultado neto es la negación. Tan simple como eso.

¡ Para responder a las preguntas, primero hay que preguntarse !

Nuestro objetivo es por lo tanto, ayudar a integrar el tema de la homofobia en la problemática profesional de las instituciones, en los ámbitos y servicios que incluyen a los jóvenes.

Para cerrar esta brecha, tenemos que trabajar en tres direcciones principales:

- destacando el impacto de la homofobia en el auto-desarrollo de los jóvenes,

- mejorando la capacidad para detectar signos de homofobia,

- y crear conciencia sobre este tema para que los "síntomas claros" sean descubiertos e identificados como tales.

Sólo vemos lo que estamos capacitados para ver. Por el contrario, al no ver nada, nos convencemos de que no hay nada, lo que hace que desestimemos a los desafíos de las organizaciones como el excesivo celo de especiales grupos de interés. Así es como fobia latente se perpetúa, alimentando el escepticismo de algunas profesiones (psicólogos) y organizaciones (por ejemplo, líneas de ayuda para el suicidio) con respecto a la homofobia.


3. El uso adecuado de las organizaciones.

Afortunadamente, hay profesionales, que no están interesados ni en la negación ni en recurrir a psiquiatras, quienes ocasionalmente solicitan a sus autoridades recurrir a las organizaciones de LGBTI reconociendo su competencia en el trato con los jóvenes. La fuerza del testimonio personal que ofrecen puede ser muy eficaz, los miembros de la organización siempre reciben un cuidadoso entrenamiento. Sin embargo, los profesionales y las instituciones no deben ser alentados a trasladar la carga a una sola organización, aun cuando sea temporalmente justificada. Nuestro enfoque es diferente.

Creemos que la homofobia es un asunto integral de las instituciones relacionadas con la educación y la juventud.

Al ganar los derechos de ciudadanía, LGBTI también ha ganado este derecho. Por esta razón se ha optado por un programa dirigido a los profesionales. Les ofrecemos un enfoque integrado en la temática de la homofobia (problemas relacionados con el género), lo que permite la incorporación del tema a su problemática profesional y por lo tanto a sus objetivos. Este tema debe ser tratado profesionalmente, no sólo de paso, sino al igual que otros temas educativos.

Más importante aún, es que la sensibilización debe conducir a un intercambio de experiencias, a la formulación de las respuestas profesionales los mismos profesionales.

De esta manera, tener poco a poco un cuerpo teórico y práctico de conocimientos teniendo en cuenta los efectos nocivos que pueden emerger de la homofobia.

Tal es la filosofía y el objetivo de nuestra campaña de sensibilización sobre la homofobia que la responsabilidad, no debe caer en última instancia solamente en los involucrados en la campaña. Un enfoque tan dañino daría lugar a una desintegración general del concepto de "convivencia" y la aparición de grupos de interés aislados, cada uno haciendo cola para publicitar su propio caso.


4. ¿Por qué los jóvenes?

Es por la manera como la gente joven se expresa que podemos medir el alcance de lo que se ha logrado. Después de todo, ellos viven las consecuencias de la "liberación moral", de cómo la forma de aceptación ha aumentado y como se ha anclado el concepto de la "convivencia". Los resultados son diversos. No es sorprendente la persistencia de la violencia (psicológica y física), a juzgar por los testimonios de estos jóvenes, las cuentas que se publican en los  sitios web, el contenido de sus mensajes, y de hecho sus comentarios sobre "salir del closet", por lo general indican que están dirigidos hacia "algunas personas", rara vez a "todos".

Durante las sesiones de grupo de trabajo en la "Université d'été", el número de referencias a la agresión, ya sea verbal o física, superó con creces nuestros miedos.

Muchos homosexuales dicen estar bien, que es bastante justo, aunque hay que tener en cuenta que en la actualidad, existe cierto estigma asociado con ser una víctima o un enfermo. Sin embargo, el tono cambia cuando se pregunta acerca de los problemas pasados o presentes con la familia, en el trabajo o en sus vecindarios. Una vez que las ordalías iniciales han sido superadas, el resultado es la  "resiliencia", que les permite no sólo seguir adelante con el impulso que estas victorias generan, sino también "olvidar" el sufrimiento que conlleva y subestiman el número de víctimas que se han generado.

El silencio que cubre estos tipos de violencia es interrumpido sólo por las salidas ocasionales en los medios de comunicación de los políticos en busca de publicidad, o por los repentinos estallidos de compasión tras un incidente como en el caso de S. Nouchet en el 2004, quien sufrió quemaduras graves después de que él y su compañero fueran intimidados por un vecino y su banda, o cuando un joven fue agredido con una barra de hierro por jóvenes de una zona de clase media en Marsella.

La violencia no siempre es tan dramática.

Se esconde en el fondo, cada vez que un joven homosexual o LGBTI reconoce su sexualidad. Se percibe como una vaga sensación de amenaza: la posibilidad de una agresión física, acoso por parte de una pandilla, o el rechazo de la familia; que forma parte del reconocimiento de la propia homosexualidad, en el contexto del tumulto hormonal y emocional de la adolescencia.

La amenaza puede ser tan opresiva tanto que realmente ahoga el reconocimiento de la propia sexualidad, tal como describe Brahim Nait-Balk, en su libro “Un gay en el barrio”, y por un joven en la película “Ser gay, sentirse gay”. Ambos entierran sus cabezas en la arena cuando se enfrentan a la hora de la "revelación". Ellos viven en la angustia, se sienten excluidos, que no saben como convertir su experiencia en palabras. De mala gana, dolorosamente retrasan lo inevitable, hasta el momento exacto, y por el contrario, se dedican al desarrollo personal.

Esta etapa tumultuosa en la vida casi como una carga, como un obstáculo para el desarrollo personal, para algunos, puede ser vista como un reto positivo, un concepto de Boris Cyrulnik que se desarrolla en su libro. Una “Gran desgracia” diseña el concepto de "resistencia" a los Estados Unidos.

De hecho también estamos presenciando el surgimiento de jóvenes gay y lesbianas sin inhibiciones, seguros de sí mismos, incluso frente a la homofobia, sin avergonzarse delante de sus amigos, contundentes en la afirmación de sí mismos y sus cuerpos. Ellos testifican dramáticamente (en una forma que es criticada a menudo como "ostentosa") los logros alcanzados por el movimiento homosexual y cómo han cambiado los tiempos. Son visibles para todos, incluyendo a sus compañeros. Nos desafían tanto a aceptar a los demás como a aceptarnos a nosotros mismos.

Aun así, sigue siendo cierto que nadie debe estar obligado a reconocer nada, ni a renunciar a ser uno mismo: esta imposición es, en sí mismo, una forma de agresión. Teniendo que optar por ocultarse o revelarse, tener que prepararse para lo peor (debido a la homofobia de patio de la escuela de la que ya hemos sido testigos), tener que imaginar una vida sobre los cual no se conoce nada, incluso aunque algunas personalidades muy conocidas, novelas o películas han proporcionado información, tener que arriesgarse a “salir del closet” como lanzarse en el agua helada, desafiarse para estar preparado ante sensaciones desconocidas.

La vida cotidiana está dominada por las representaciones denigrantes y prejuicios: no todo el mundo puede ser un campeón de tenis o el alcalde de París o Berlín. Es un proceso largo, lleno de preguntas inquietantes cientos de veces, lleno de obstáculos e impedimentos, en contra de la reivindicación.

“Salir del closet” es exponerse a una serie de peligros. Algunos aparecen sin mucho entendimiento, muchos juegan por algún tiempo mientras que otros luchan, esto no nos lleva a ninguna parte. Esta prueba de iniciación compulsiva puede estar acosado por las dudas (¿Qué hay de malo en mí? ¿Quién soy?), Preocupaciones (¿Me agradan? ¿Son realmente los gays cómo la gente los describe?), y el temor a las opiniones de otros, en particular de los padres (¿Me aceptaran? ¿Voy a decepcionarlos?) La adolescencia siempre es un momento de iniciación lleno de pruebas y dolos, dudas y afirmaciones.

En este sentido, la adolescencia en el homosexual es simplemente una parte más amplia del mismo proceso, no está fuera de ella, ni se separó de ella. El impacto de la homofobia puede impedir, agregar más confusión a la ya existente y dificultar esta preciosa, compleja y superficial experiencia.


5. ¿Por qué homofobia?

En primer lugar porque la homosexualidad no es nuestro tema. La distinción no es algo único. La atención se desplaza muy fácilmente de la homofobia a la homosexualidad, a la sexualidad, a los "pequeños detalles" de la actividad erótica y así sucesivamente. En el acoplamiento de nuestros contra ataques contra el odio xenófobo, podemos recurrir también a hablar de la biología y la etnología. El tema de la homosexualidad en sí debe ser tomado como una lectura.

Nuestro tema es la homofobia: esa forma de violencia social que afecta a determinados ciudadanos que en teoría tienen los mismos derechos como cualquier otra persona en la sociedad.

Por supuesto que nunca se puede escapar o evitar las discusiones sobre la homosexualidad. Cada uno de nosotros está dispuesto a hacerse preguntas a sí mismo, algo que sigue siendo poco común en las sociedades puritanas. Sin embargo, para nosotros el tema es y sigue siendo la homofobia - el temor delante las personas LGBTII: una enfermedad social que ataca, hiere, mutila y en ocasiones conduce al suicidio o asesinato. Este debe seguir siendo nuestro interés.

Lo primero que tenemos que aceptar es que en el fenómeno de la homofobia existen toda una serie de agresiones fóbicas. La aceptación de su existencia no es un hecho: a menudo se oculta y se niega. Ese es el precio pagado por nuestro éxito inicial – el tema de la homosexualidad parece resuelto por ahora (No se persigue más, ¿se ha ganado la batalla?).

Cada uno de nosotros tiene en su círculo personal a un amigo homosexual, pariente o colega, al que parece estarle yendo muy bien: sin duda una señal positiva de que ¿las cosas están en el camino correcto? En consecuencia, con una mentalidad optimista que sostiene que todo va bien para los homosexuales, basados en el hecho de que muchas cosas han cambiado, descarta el concepto de homofobia de todo sentido. Se considera cosa del pasado que ya no vale la pena discutir...

En el proceso de las "últimas riñas", los activistas parecen ser excesivos preservando los intereses de determinados grupos. Además, hay homosexuales que apoyan este punto de vista, afirmando que nunca han sido víctimas de la homofobia. Se consideran fuera del alcance de esta, ya que se sienten cómodos con ellos mismos. Pueden incluso dar la impresión de que las víctimas de la homofobia son de alguna manera... responsables por su malestar consigo mismos, siendo este el problema. El sentimiento generalizado en este nuevo clima de buena voluntad (aparte de las "meteduras de pata", antes mencionadas), en vista de que las viejas leyes malas han sido derogadas y se aprobaron algunas buenas leyes, es que los activistas LGBTI debe tener poco de paciencia mientras las cosas vayan aclarándose por si mismas.

Por lo tanto, todavía se debe demostrar que "la homofobia" es una entidad agresiva, con su propia coherencia y síntomas.


6. Ciudadanía

En un país como el nuestro, Francia (y algunos otros sin olvidar que 70 estados del mundo tiene leyes penalizando la homosexialidad, algunos de muerte), en el que hemos “trabajado" por treinta años en el activismo gay, que ha reconocido las injusticias cometidas en el pasado hacia los homosexuales, este es un punto que debe ser tomado en cuenta. Cuando se habla de homosexualidad y homosexuales, se habla de ciudadanos en pleno goce de sus derecho, no de los marginados y menos aún de excluidos sociales.

Los homosexuales han ganado el derecho a hacer escuchar su voz en todos los temas. En otras palabras, los homosexuales ya no son un problema institucional.

Ahora, no deben impugnar su legitimidad, no nada hay más que probar. Por lo tanto oficialmente restituidos, tienen derecho a actuar como ciudadanos plenos, aunque no siempre sea esto un hecho en la vida cotidiana.

A los LGBTI todavía se les considera como "ciudadanos de segunda clase" en ciertas áreas materia de derecho (matrimonio, homoparentalidad). Sin embargo, la orientación LGBTI ya no es un tema de discusión en términos cívicos.

Nuestra forma de pensar por lo tanto es la toma plena de la ciudadanía como punto de partida. Como ciudadanos reconocidos, los homosexuales ahora tienen acceso a los derecho en tanto que se les niega, como el derecho a la dignidad y de sus relaciones, aunque las instituciones y los profesionales aún tienen que trabajar para lograr una aplicación total de lo que se ha logrado en las últimas décadas: victorias como el derecho a existir, de vivir una vida propia en forma abierta, sin obstáculos ni restricciones.

Estos beneficios tienen personería jurídica. Forma parte de la "convivencia" y están consagrados en el "contrato social". Son (en la mayoría de los casos) parte de nuestra vida pública cotidiana. Tenemos que garantizar que se respeten.

El hecho de que, lesbianas y gay vivan de cierta manera no es nuestra preocupación, pero de hecho sufren a causa de esto. En general, la punta del iceberg de la fobia está sujeto a la aplicación de la ley: la exclusión y la estigmatización son mal vistas, mientras que la discriminación y la violencia son punibles por ley, y por lo general, estos casos despiertan indignación. En la base del iceberg es necesario examinar: cómo y por qué el fenómeno del rechazo fóbico persiste. Y cómo eliminarlo.


7. Recurrir a la ley

Por supuesto, las diversas formas de la homosexualidad todavía son objeto de debate filosófico, teológico e incluso moral. Nadie puede evitar mantener sus prejuicios privados o filosóficos, o más aún compartir los mismos (por ejemplo, a través de discursos pronunciados desde el balcón del Vaticano). Pero algo ha cambiado: la ciudadanía para nosotros significa que si el debate es posible debe ser con la participación activa y legítima de todos los interesados. Esto es crucial.

Durante siglos, la homosexualidad y los homosexuales eran el centro del debate, pero nunca se les permitió participar. Fue lo mismo para las mujeres, y también para los "nativos" durante la colonia.

Estos debates tuvieron lugar en un contexto en el que los más afectados fueron ocultados y no se pudo escuchar su voz. Con el costo que implica siempre esto. Esos días han pasado. Como un sector totalmente apartado de la sociedad, la comunidad gay ahora tiene una voz. Esto lo ha cambiado todo, para su autoestima y también para los detractores que deben enfrentar, haciendo frente a sus propios prejuicios, re evaluando su propia ciudadanía. Esta voz que ha sido difícilmente ganada otorga a los relegados su participación en el debate público, los cuales recientemente fueron excluidos de estas dependencias.

La aprobación de homofobia se ha derrumbado: los homofóbicos ya no pueden llevar a cabo sus debates con impunidad, deben permanecer dentro de los límites del respeto a los derechos ciudadanos, abstenerse de expresar desprecio o de incitar a la violencia.

Las autoridades y los profesores tienen, sin duda, el deber fomentar el debate, pero deben hacerlo respetando la ley. En cuanto a la homofobia, se requiere que cada ciudadano cumpla con su deber en el ejercicio de su vida profesional, social, organización política y vida familiar: aunque los miembros del parlamento francés, dada la difusión de la homofobia en los medios de comunicación o en los blog, no son inmunes: sus opiniones pueden ser controvertidas, corregidas y hasta desafiarse legalmente. El sistema judicial controla, por ello se puede denunciar y esta dentro de la ley. Por todos los medios, el debate debe estar dentro de los límites e incluir a los homosexuales.


8. Verdades

Estos comentarios pueden parecer redundantes.

Nuestra experiencia en sensibilización sobre la homofobia sugiere, sin embargo, que es útil establecer puntos de referencia. Un sector de la sociedad no ha enterrado aún sus prejuicios, o cree, de buena fe, que está libre de ellos. Otro sector concluye, no siendo tan fácil, que han comprendido todo el tema de la sensibilidad. Finalmente, por supuesto, están quienes tienen la opinión (ilusión) de que ya no hay nada que entender,  y que el asunto se ha resuelto de una vez por todas.

Estas reacciones a menudo apasionadas y otras calmadas, identifican a los sujetos y sus límites. Por lo cual si se considera a la "homofobia" y no "la homosexualidad", se evita el peligro de debates excesivamente emotivos, llenos de experiencias que hacen imposible valorar cuantitativamente el debate. Estas verdades son útiles para establecer un enfoque utilizado por quienes durante el desarrollo de su vida profesional, tienen que reaccionar a incidentes homofóbicos en su trabajo (en la clase, en el campo de deportes, etc.), o en las relaciones con sus colegas, cuando de manera efectiva o tácita, puede ocurrir. Por encima de todo, proporcionan una base clara para hacer frente a futuras oportunidades.  



El programa de “Formación LGBTI”


Fundada en el año 2000. La organización “Formación LGBTI” nació de la observación de que aún era difícil para os jóvenes gay, bisexuales, lesbianas y especialmente transexuales e intersexuales, reconocer, aceptar y revelar su sexualidad. La organización se propuso dar a conocer el impacto de la homofobia en el desarrollo y aceptación social de los jóvenes.

El público al que queremos sensibilizar se encuentra en diversos campos como salud, educación, distracción, deportes, orientación profesional y familia. De hecho, en todas las áreas de la vida, ya sea expresado por los demás o por la experiencia personal de los involucrados, la homofobia constituye un obstáculo para e desarrollo personal y la aceptación social así como para la integración.

Nuestro enfoque se basa en la idea de que este tema debe integrarse en los objetivos profesionales y problemáticas de los sectores que forman parte del servicio publico y no convertirse en una tarea o responsabilidad de las organizaciones activistas LGBTI.

Nuestro programa es posible gracias al apoyo del Servicio de Seguridad Social y Salud (DRAS) de Provence. El programa piloto se creo en conjunto con el Departamento de Educación y numerosos consejos locales y regionales. Este comité aprobó nuestra propuesta y ha estado financiando nuestra actividad por 10 años. Nuestro programa busca concienciar a través de la película “Ser gay, sentirse gay”, que cuenta el testimonio de 3 jóvenes hombre y 3 mujeres jóvenes. Sigue una discusión sobre la homofobia un fenómeno cultural que crea un obstáculo en la mente de los jóvenes LGBTI cuando reconocen su sexualidad) y un enfoque de cómo la homofobia opera sobre la sociedad en general.

Cada día asisten un grupo de 12 profesionales y se leva  cabo en forma interactiva. Hasta la fecha han participado 3500 personas de la región y otras 500 procedentes de fuera de la región.

Una evaluación realizada por DRAS con 200 participantes arrojó comentarios positivos sobre las jornadas diarias. Nuestro programa ha sido ahora integrado en los programas profesionales de educación continua para profesores en la región Provence-Alpes-Cute d’Azur.

Se ha capacitado a enfermeras, trabajadores sociales y doctores bajo la autorización de al educación regional, así como al personal de salud del sector publico y centros de bienestar social. Proveemos asistencia regular a centros de planificación familiar y sus consejeros. Hemos publicado un folleto de 60 páginas titulado “Combatiendo la Homofobia” y regularmente participamos en reuniones y conferencias sobre el tema.

Como resultado de nuestra actividad, el personal de escuelas, nos invitan a ofrecer apoyo a los estudiantes, por lo cual miembros de nuestra organización participan el proceso. Lo realizamos gustosamente, con la condición que la institución, de el paso inicial para direccionar al estudiante en este tema, nuestra intervención contribuye, pero no remplaza, la labor que estas instituciones tiene la obligación de llevar a cabo.

Nuestro objetivo final es que las diversas instituciones que tratan con jóvenes integren el tema de la homofobia al punto que ya no sea necesaria nuestra intervención.


Bruno POMMIER

 

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